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Oracion al Via Crucis – forma 2

Publicado por meteorodeperu el 30 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, CATOLICO, Oraciones. Etiquetado: Oracion. Deja un comentario

ORACIONES INICIALES

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. Oh buen Jesús, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

1ª ESTACIÓN: JESÚS SENTENCIADO A MUERTE

1ª ESTACIÓN: JESÚS SENTENCIADO A MUERTE

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla…Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente…  Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

2ª ESTACIÓN: JESÚS CARGADO CON LA CRUZ

2ª ESTACIÓN: JESÚS CARGADO CON LA CRUZ

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.  Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE, POR PRIMERA VEZ, BAJO EL PESO DE LA CRUZ

3ª ESTACIÓN: JESÚS CAE, POR PRIMERA VEZ, BAJO EL PESO DE LA CRUZ

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos.  ¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

4ª ESTACIÓN: ENCUENTRO CON LA VIRGEN

4ª ESTACIÓN: ENCUENTRO CON LA VIRGEN

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida. Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia. ¡Ayúdame Madre! 

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

5ª ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA AL SEÑOR A LLEVAR LA CRUZ

5ª ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA AL SEÑOR A LLEVAR LA CRUZ

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular. ¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo? Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos.  ¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo?

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

6ª ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. 

Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el «qué dirán», del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti. Y en tantas otras ocasiones. Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el «qué dirán».

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

7ª ESTACIÓN: SEGUNDA CAÍDA EN EL CAMINO DE LA CRUZ

7ª ESTACIÓN: SEGUNDA CAÍDA EN EL CAMINO DE LA CRUZ

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Caes, Señor, por segunda vez. El Vía Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más. Caes delante de todos…   ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda?

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

8ª ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALÉN

8ª ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALÉN

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia. Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.  Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al  mundo.

Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.  Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz.   Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas. A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos.   Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

11ª ESTACIÓN: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ

11ª ESTACIÓN: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos.  Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro.

 

12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.  

Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado… ¡Gracias, Señor, gracias.                          Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

13ª ESTACIÓN: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE

13ª ESTACIÓN: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.  ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

14ª ESTACIÓN: EL CADÁVER DE JESÚS PUESTO EN EL SEPULCRO

14ª ESTACIÓN: EL CADÁVER DE JESÚS PUESTO EN EL SEPULCRO

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

15ª ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA

15ª ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA

 

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado» (Lc 24,5-6).  Unas piadosas mujeres fueron al sepulcro de Jesús muy temprano.  El anuncio de la resurrección convierte su tristeza en alegría. Jesús está vivo y nosotros vivimos en Él para siempre.   La resurrección de Cristo inaugura para la humanidad una renovada primavera de esperanza.  Jesús, enséñame a mantener siempre la esperanza.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Se reza a continuación un Padrenuestro

 

ORACIÓN FINAL

Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén.

Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento; acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi Madre y te necesito.  Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor sea dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la salvación de las almas. Amén.

Oracion al Via Crucis – forma 1

Publicado por meteorodeperu el 30 diciembre, 2012
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1ª Estación: Jesús sentenciado a muerte

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Sentenciado y no por un tribunal, sino por todos. Condenado por los mismos que le habían aclamado poco antes. Y El calla… Nosotros huimos de ser reprochados. Y saltamos inmediatamente…

Dame, Señor, imitarte, uniéndome a Ti por el Silencio cuando alguien me haga sufrir. Yo lo merezco. ¡Ayúdame! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

2ª Estación: Jesús cargado con la cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Que yo comprenda, Señor, el valor de la cruz, de mis pequeñas cruces de cada día, de mis achaques, de mis dolencias, de mi soledad.

Dame convertir en ofrenda amorosa, en reparación por mi vida y en apostolado por mis hermanos, mi cruz de cada día. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

3ª Estación: Jesús cae, por primera vez, bajo el paso de la cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo.   Tú caes, Señor, para redimirme. Para ayudarme a levantarme en mis caídas diarias, cuando después de haberme propuesto ser fiel, vuelvo a reincidir en mis defectos cotidianos. ¡Ayúdame a levantarme siempre y a seguir mi camino hacia Ti! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

4ª Estación: Encuentro con la Virgen

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Haz Señor, que me encuentre al lado de tu Madre en todos los momentos de mi vida.

Con ella, apoyándome en su cariño maternal, tengo la seguridad de llegar a Ti en el último día de mi existencia. ¡Ayúdame Madre! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

5ª Estación: el Cirineo ayuda al Señor a llevar la Cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Cada uno de nosotros tenemos nuestra vocación, hemos venido al mundo para algo concreto, para realizarnos de una manera particular.

¿Cuál es la mía y cómo la llevo a cabo? Pero hay algo, Señor, que es misión mía y de todos: la de ser Cirineo de los demás, la de ayudar a todos. ¿Cómo llevo adelante la realización de mi misión de Cirineo? Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

6ª Estación: la Verónica enjuga el rostro de Jesús

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Es la mujer valiente, decidida, que se acerca a Ti cuando todos te abandonan. Yo, Señor, te abandono cuando me dejo llevar por el «que dirán», del respeto humano, cuando no me atrevo a defender al prójimo ausente, cuando no me atrevo a replicar una broma que ridiculiza a los que tratan de acercarse a Ti.

Y en tantas otras ocasiones. Ayúdame a no dejarme llevar por el respeto humano, por el «qué dirán». Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

7ª Estación: Segunda caída en el camino de la Cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Caes, Señor, por segunda vez. El Vía Crucis nos señala tres caídas en tu caminar hacia el Calvario. Tal vez fueran más.

Caes delante de todos… ¿Cuándo aprenderé yo a no temer el quedar mal ante los demás, por un error, por una equivocación?. ¿Cuándo aprenderé que también eso se puede convertir en ofrenda? Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

8ª Estación: Jesús consuela a las hijas de Jerusalén

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas. Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.

Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres. Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.

Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento incapaz. Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

10ª Estación: Jesús despojado de sus vestiduras

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas. A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres queridos.

Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron, uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los que sufren, huyendo de mi propio egoísmo. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

11ª Estación: Jesús es clavado en la Cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas, me esfuerce en ofrecértelas también por ellos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

12ª Estación: Jesús muere en la Cruz

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado… ¡Gracias, Señor, gracias! Has muerto por salvarme, por salvarnos.

Dame responder a tu amor con amor, cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia. Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

13ª Estación: Jesús en brazos de su madre

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí. ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía! Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

14ª Estación: el cadáver de Jesús puesto en el Sepulcro

Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección. Enséñame a ver lo que pasa, lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que no pasa. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea. Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria…

 

Oración Final

Te suplico, Señor, que me concedas,
por intercesión de tu Madre la Virgen,
que cada vez que medite tu Pasión,
quede grabado en mí
con marca de actualidad constante,
lo que Tú has hecho por mí
y tus constantes beneficios.
Haz, Señor, que me acompañe,
durante toda mi vida,
un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén

Oracion para Consagrarse a la Virgen de la Medalla Milagrosa

Publicado por meteorodeperu el 27 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, CATOLICO, Oraciones. Etiquetado: Oracion, Virgen Maria. Deja un comentario

ORACIÓN PARA CONSAGRARSE A LA VÍRGEN MILAGROSA

 

 

Postrado ante vuestro acatamiento,

¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa!,

y después de saludaros en el augusto misterio

de vuestra concepción sin mancha,

os elijo, desde ahora para siempre,

por mi Madre, Abogada, Reina y Señora de todas mis acciones

y Protectora ante la majestad de Dios.

Yo os prometo, Virgen purísima, no olvidaros jamás,

ni vuestro culto ni los intereses de vuestra gloria,

a la vez que os prometo también promover

en los que me rodean vuestro amor.

Recibidme, Madre tierna, desde este momento y

sed para mí el refugio en esta vida y

el sostén a la hora de la muerte.

Amén.

Fuente: Tradición Cristiana Católica.
Transcrito: Cristobal Aguilar.

Oracion para Obtener la Divina Misericordia

Publicado por meteorodeperu el 19 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, CATOLICO, Oraciones. Etiquetado: Divina Misericordia, Oracion. Deja un comentario

¡Oh Dios de gran Misericordia! Bondad infinita, hoy toda la humanidad

clama, desde el abismo de su miseria, a Tu Misericordia, a Tu Compasión. Oh

Dios; y grita con la potente voz de la miseria.

 

Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra.

 

Oh Señor, Bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria

y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti, Te

imploramos, anticípanos Tu Gracia y multiplica incesantemente Tu

Misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu Santa Voluntad a

lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte.

 

Que la omnipotencia de Tu Misericordia nos proteja de las flechas de los

enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como Tus hijos,

esperemos Tu última venida, ese día que conoces sólo Tú.

 

Y a pesar de toda nuestra miseria, esperamos recibir todo lo que Jesús nos

ha prometido, porque Jesús es nuestra esperanza; a través de Su Corazón

Misericordioso, como a través de una puerta abierta, entramos en el Cielo.

 

Santa Faustina (Diario, 1570)

La Conversion de Scott Hahn, de protestante a catolico en la Santa Misa

Publicado por meteorodeperu el 19 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, DEVOCION, Testimonios. Etiquetado: Conversion, Santa Misa. 1 comentario

Allí estaba yo, de incógnito: un ministro protestante de paisano, deslizándome al fondo de una capilla católica de Milwaukee para presenciar mi primera Misa. Me había llevado hasta allí la curiosidad, y todavía no estaba seguro de que fuera una curiosidad sana. Estudiando los escritos de los primeros cristianos había encontrado incontables referencias a «la liturgia», «la Eucaristía», «el sacrificio». Para aquellos primeros cristianos, la Biblia el libro que yo amaba por encima de todo era incomprensible si se la separaba del acontecimiento que los católicos de hoy llamaban « la Misa».

Quería entender a los primeros cristianos; pero no tenía ninguna experiencia de la liturgia. Así que me convencí para ir y ver, como si se tratara de un ejercicio académico, pero prometiéndome continuamente que ni me arrodillaría, ni tomaría parte en ninguna idolatría.

Me senté en la penumbra, en un banco de la parte de más atrás de aquella cripta. Delante de mí había un buen número de fieles, hombres y mujeres de todas las edades. Me impresionaron sus genuflexiones y su aparente concentración en la oración. Entonces sonó una campana y todos se pusieron de pie mientras el sacerdote aparecía por una puerta junto al altar.

Inseguro de mí mismo, me quedé sentado. Como evangélico calvinista, se me había preparado durante años para creer que la Misa era el mayor sacrilegio que un hombre podría cometer. La Misa, me habían enseñado, era un ritual que pretendía «volver a sacrificar a Jesucristo». Así que permanecería como mero observador. Me quedaría sentado, con mi Biblia abierta junto a mí.

Sin embargo, a medida que avanzaba la Misa, algo me golpeaba. La Biblia ya no estaba junto a mí. Estaba delante de mí: ¡en las palabras de la Misa! Una línea era de Isaías, otra de los Salmos, otra de Pablo. La experiencia fue sobrecogedora. Quería interrumpir a cada momento y gritar: «Eh, ¿puedo explicar en qué sitio de la Escritura sale eso? ¡Esto es fantástico!» Aún mantenía mi posición de observador. Permanecía al margen hasta que oí al sacerdote pronunciar las palabras de la consagración: «Esto es mi Cuerpo… éste es el cáliz de mi Sangre».

Sentí entonces que toda mi duda se esfumaba. Mientras veía al sacerdote alzar la blanca hostia, sentí que surgía de mi corazón una plegaria como un susurro: «¡Señor mío y Dios mío. Realmente eres tú!»

Desde ese momento, era lo que se podría llamar un caso perdido. No podía imaginar mayor emoción que la que habían obrado en mí esas palabras. La experiencia se intensificó un momento después, cuando oí a la comunidad recitar: «Cordero de Dios… Cordero de Dios… Cordero de Dios», y al sacerdote responder: «Éste es el Cordero de Dios…», mientras levantaba la hostia.

En menos de un minuto, la frase «Cordero de Dios» había sonado cuatro veces. Con muchos años de estudio de la Biblia, sabía inmediatamente dónde me encontraba. Estaba en el libro del Apocalipsis, donde a Jesús se le llama Cordero no menos de veintiocho veces en veintidós capítulos. Estaba en la fiesta de bodas que describe San Juan al final del último libro de la Biblia. Estaba ante el trono celestial, donde Jesús es aclamado eternamente como Cordero. No estaba preparado para esto, sin embargo…: ¡estaba en Misa!

La versión completa

Oracion Saname Señor

Publicado por meteorodeperu el 18 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, CATOLICO, Oraciones. Etiquetado: Oracion, Sanacion. 1 comentario

Sáname Señor

Señor, escúchame

Señor, úngeme con Tu Espíritu Divino

Inflama mi corazón con el fuego de tu amor

Inunda mi ser con tu presencia majestuosa

Atiende por favor la llamada de mi alma

 

Señor, perdóname todas mis ofensas

purifícame y cúrame de todos mis resentimientos

que pude haber contraído en mi ignorancia

Perdóname por todas las veces que te he desdeñado

cuando he pecado y no he sentido ningún remordimiento.

 

Dígnate en llenarme del regalo del perdón

para que en este momento pueda perdonar

a toda la gente que me ha ofendido,

y que le pueda enviar mi amor a ellos

y para que ellos me perdonen también.

 

Señor cura las heridas que yo mismo me he causado

por falta de perdón y de comprensión de mis hermanos

Sáname Señor, Purifica mi alma

de modo que pueda sentir que no tengo ningún resentimiento

contra ninguna persona o contra mí o en contra Tuya.

 

Lléname con Tu Paz

Satura mi ser con Tu Amor Divino

para deshacer las paredes del orgullo y del egoísmo

Enséñame a amarte a Ti y a los demás

como nunca he amado antes.

Transfórmame en un sol de Amor Eterno

para encender todos los corazones con los rayos tiernos del amor.

 

Sáname Señor

Lléname con Tu Luz 

Lléname con Tu Amor

Lléname con Tu Paz

Amen.

 

Autor: José de Jesús y María (El Trabajo de Dios)

Claudio Newman, un condenado a muerte y su conversion a Dios

Publicado por meteorodeperu el 18 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, DEVOCION, Testimonios. Etiquetado: Conversion, testimonio, Virgen Maria. Deja un comentario

“La siguiente historia verdadera de Claudio Newman , un condenado a muerte  ve a la Virgen María y es convertido,  ocurrió en Misisipi USA en 1944. El relato fue narrado por el Padre O’Leary, un sacerdote de Misisipi, quien estuvo directamente envuelto en los eventos. El ha dejado una cinta grabada acerca de esto, para la posteridad.”

Claudio Newman era un hombre de raza negra que trabajaba el campo para un hacendado. Se había casado cuando tenía 17 años con una chica de la misma edad. Un día, dos años después, se encontraba arando en el campo. Otro trabajador corrió a decirle que su esposa estaba gritando dentro de su casa. Inmediatamente Claudio corrió y encontró un hombre atacando a su mujer. Claudio se enfureció, tomó un hacha y le rajó la cabeza al asaltante dejándosela abierta. Cuando descubrieron quien era el hombre muerto se dieron cuenta de que era el empleado preferido del dueño de la hacienda para la cual Claudio trabajaba. Claudio fue arrestado. Mas tarde fue sentenciado por asesinato y condenado a morir en la silla eléctrica.

Mientras estaba en la cárcel esperando su ejecución, Claudio compartió un bloque de celdas con otros cuatro prisioneros. Una noche, los cinco hombres estaban pasando el tiempo hablando bobadas y se les había acabado la conversación. Claudio se dió cuenta que un prisionero llevaba algo colgado del cuello. El le pregunto que era eso y el joven Católico le dijo que era una medalla. Claudio le preguntó, que es una medalla? A lo cual el joven no le supo responder o para que la llevaba. En ese momento y con ira, el muchacho se quitó la medalla de su cuello y la tiró al piso a los pies de Claudio diciendo grocerías y maldiciendo, le dijo que la agarrara.

Claudio recogió la medalla, y con el permiso de los celadores de la cárcel la puso en una cuerdita y la llevó al rededor de su cuello. Para él era algo curioso, pero el se la quería poner.

Durante la noche, mientras dormía fue despertado por un toque sobre la muñeca. Y allí parada, como Claudio le dijo al sacerdote después, estaba la mujer mas hermosa que Dios hubiera creado. Al principio el estaba lleno de miedo. La Señora calmó a Claudio y le dijo, “Si tu quieres que yo sea tu Madre, y si te gustaría ser mi hijo, haz que te traigan un sacerdote de la Iglesia Católica.” Luego de esto, ella desapareció. Claudio inmediatamente se llenó de miedo, y empezó a gritar, “un fantasma, un fantasma”, y corrió a la celda de uno de los otros prisioneros. Empezó a gritar que el quería ver a un sacerdote Católico.

El Padre O’Leary. El sacerdote que relata esta historia fue llamado a primera hora la mañana siguiente. El fue y encontró a Claudio quien le contó lo que le había ocurrido la noche anterior. Entonces Claudio junto con los otros cuatro hombres de su bloque de celdas pidió que se les diera instrucción religiosa, y enseñanzas del Catecismo.

Inicialmente, el Padre O’Leary tenía dificultad para creer la historia. Los otros prisioneros le dijeron al sacerdote que todo en la historia era verdad, pero que por supuesto, ninguno de ellos vió o escuchó a la Señora.
El Padre O’Leary prometió enseñarles el Catecismo como lo habían pedido. Luego regresó a su parroquia y le dijo al rector lo que había sucedido, después volvió a la prisión el día siguiente para darles instrucción.
Fue entonces cuando el sacerdote descubrió que Claudio Newman no podía ni leer ni escribir. La única manera para él saber sin un libro estaba al derecho era si el libro tenía alguna imagen. Claudio nunca había ido a la escuela. Su ignorancia de Religión era aun mas profunda. No sabía absolutamente nada de Religión. No sabía quien era Jesús. No sabía ninguna cosa, excepto de que existía un Dios.

Claudio empezó a recibir instrucciones y los otros prisioneros le ayudaron en sus estudios. Después de unos pocos días dos de las Hermanas Religiosas de la escuela de la Parroquia del Padre O’Leary consiguieron permiso del jefe de la cárcel para visitar la prisión. Ellas querían conocer a Claudio y también a las mujeres que estaban recluidas. Las hermanas empezaron entonces a enseñar el Catecismo a las mujeres también.

Después de varias semanas se llegó el momento en que el Padre O’Leary iba a dar instrucciones sobre el Sacramento de la Confesión. Las hermanas se sentaron también a participar en la clase. El sacerdote dijo a los prisioneros, “Bueno muchachos, hoy voy a enseñarles sobre el Sacramento de la Confesión” Claudio dijo, “Oh, yo ya se sobre eso ,la Señora me dijo que cuando nosotros vamos a la confesión nosotros nos estamos arrodillando, no delante de un sacerdote, sino que nosotros nos estamos arrodillando ante la cruz de su hijo. Y que cuando nosotros sentimos realmente dolor por nuestros pecados, y los confesamos, la Sangre que el derramó fluye sobre nosotros y nos baña y libra de todos los pecados.”

El Padre O’Leary y las hermanas se quedaron totalmente sorprendidos con las boca abierta. Claudio pensó que estaban enojados y les dijo “O, no se enojen, no se enojen. Yo no debí haberles revelado esto” El sacerdote dijo, “Nosotros no estamos enojados. Estamos es sorprendidos. Has vuelto a verla de nuevo?” Claudio le respondió, “Venga padre conmigo, vamos allí alrededor del bloque de celdas, alejémonos de los demás” Cuando estaban solos, Claudio le dijo al sacerdote, “Ella me dijo que si usted dudaba o me mostraba desconfianza, que Yo le recordara que cuando usted estaba caído en una zanja en Holanda, en 1940, usted le hizo una promesa a ella la cual Ella está todavía esperando que le cumpla.” Y el Padre O’Leary recuerda, Claudio me dijo exactamente cual era la promesa que Yo había hecho.
Esto convenció al Padre O’Leary de que Claudio estaba diciendo la verdad acerca de las visiones de Nuestra Señora la Virgen María.

Después regresaron a la clase del Catecismo sobre la Confesión. Y Claudio le siguió diciendo a los otros prisioneros, “Ustedes no deberían de sentir miedo de ir a la confesión. Ustedes realmente le están diciendo los pecados a Dios, no a este sacerdote o a cualquier sacerdote. Le estamos diciendo los pecados es a Dios.” Después Claudio les dijo, “Saben ustedes, La Señora dijo que la confesión es algo como un teléfono. Nosotros hablamos a Dios a través del sacerdote y Él nos habla también a través del sacerdote.”

Una semana mas tarde, el Padre O’Leary se estaba preparando para enseñarles la clase acerca del Santísimo Sacramento. Las hermanas se encontraban allí también para participar. Claudio les dijo que la Señora también le había enseñado a el acerca de la Sagrada Comunión, y le pidió al padre que le dejara decirle lo que le había dicho ella. El sacerdote consintió inmediatamente. Claudio les relató, “La Señora me dijo que en la Comunión, Yo solo puedo ver lo que parece un pedazo de pan. Pero Ella me dijo que ESO es realmente y verdaderamente Su Hijo. Y que Él estará conmigo tan solo por unos momentos como cuando Él estaba con ella antes de nacer en Belén. Y que yo debería de pasar mi tiempo como Ella lo hizo, en todo su tiempo con Él, amándole, adorándole, agradeciéndole, alabándole y pidiéndole sus bendiciones. Yo no debería de molestarme por nadie ni por ninguna otra cosa. Pero tan solo debería de pasar esos pocos minutos con Él.”

Finalmente todos recibieron las instrucciones, Claudio fue recibido en la Iglesia Católica, y luego llegó también el tiempo para que el fuera ejecutado. Su ejecución iba a ocurrir a las doce y cinco minutos de la noche.

El Jefe de la Cárcel le preguntó, “Claudio, tu tienes el privilegio de una última petición. Que deseas?” ”Bueno”, dijo Claudio, ”ustedes están todos conmovidos. El carcelero lo está también. Pero acaso no entienden ustedes? Yo no voy a morir. Tan solo este cuerpo. Yo voy a estar con Ella. Entonces, puedo tener una fiesta?”

“Que quieres decir?”, preguntó el Jefe de la Cárcel. “Una fiesta!” dijo Claudio. “Le pueden dar ustedes permiso al Padre para que traiga algún ponché y crema helada y le permiten ustedes a los prisioneros del segundo piso estar libres en el salón principal para que podamos estar todos reunidos para tener una fiesta?” Alguien podría atacar al Padre, dijo el carcelero.
Claudio volteó hacia los hombres que estaban allí y dijo, “Oh no, ellos no lo harán, cierto que no, compañeros?”.

Así que el sacerdote visitó un patrón rico de la parroquia y le suplicó la crema helada y el ponché. Ellos tuvieron su fiesta.

Después, porque Claudio lo había pedido, hicieron una Hora Santa (Adoración al Santísimo Sacramento.) El sacerdote había traído libros de oración de la Iglesia y todos hicieron las Estaciones de la Cruz y tuvieron una Hora Santa, sin el Santísimo Sacramento.

Luego los hombres fueron puestos de nuevo en sus celdas. El sacerdote fue a la Capilla para sacar el Santísimo Sacramento y darle a Claudio la Sagrada Comunión.

El Padre O’Leary regresó a la celda de Claudio. Claudio se arrodilló en un lado de las rejas, el sacerdote se arrodilló en el otro, y juntos rezaron mientras el reloj seguía marcando la hora hacia la ejecución de Claudio.

Quince minutos antes de la ejecución, el Jefe de la Cárcel subió corriendo las escalas gritando, “Perdón oficial, perdón oficial, el Gobernador ha dado un perdón por dos semanas!” Claudio no se había dado cuenta de que el Gobernador y el Abogado del distrito estaban tratando de parar la ejecución para salvarle su vida.

Cuando Claudio se dio cuenta, empezó a llorar. El sacerdote y el Jefe de la Cárcel pensaron que esta era una reacción de alegría porque el ya no iba a ser ejecutado. Pero Claudio dijo, “Hombres, ustedes no saben. Y padre, usted no sabe. Si ustedes alguna vez miraran en el rostro de Ella, y miraran en sus ojos, ustedes no quisieran vivir un día mas.”

Claudio entonces preguntó, “Que cosa he hecho errónea en estas últimas semanas que Dios no me permite ir a casa?” Y el sacerdote dijo que Claudio sollozaba como alguien que está descorazonado.

El Jefe de la Cárcel dejó el cuarto. El sacerdote permaneció allí y le dio a Claudio la Sagrada Comunión. Finalmente Claudio se aquietó. Después Claudio dijo, “Porqué? Porqué todavía me tengo que quedar aquí por otras dos semanas?” El sacerdote tuvo de repente una idea. Le recordó a Claudio acerca de un prisionero de la cárcel quien odiaba a Claudio intensamente. El prisionero había llevado una vida horriblemente inmoral, también iba a ser ejecutado a muerte.

El sacerdote dijo, “Quizás Nuestra Madre Santísima quiere que tu ofrezcas esta abnegación de estar con ella, para su conversión.”

El sacerdote continuó, “Porqué no le ofreces a Dios cada momento que tu estás separado de Ella por este prisionero, para que de esta manera el no tenga que estar separado de Dios por toda una eternidad?” Claudio se puso de acuerdo, y le pidió al sacerdote que le enseñara las palabras para hacer ese ofrecimiento. El sacerdote lo hizo. En ese entonces los únicos que sabían sobre el ofrecimiento eran Claudio y el Padre O’Leary.

Al día siguiente, Claudio le dijo al sacerdote, “Ese prisionero que me odiaba antes, pero, O Padre, como me odia ahora!” El sacerdote le respondió, “Bueno, ese es un buen signo.”

Dos semanas después, Claudio fue ejecutado. El Padre O’Leary cuenta, “Nunca he visto a alguien ir a su muerte con mas felicidad y gozo. Aun los testigos oficiales y los reporteros de los periódicos estaban asombrados. Decían que no podían entender como alguien se podía ir y sentar en la silla eléctrica realmente radiante de felicidad.”

Sus últimas palabras para el Padre O’Leary fueron, “Padre, yo lo recordaré a usted. Y cuando usted tenga una petición, pídame, y yo le pido a Ella.”

Dos meses después, se llegó el momento para que el hombre de raza blanca quien había odiado a Claudio fuera ejecutado, el Padre O’Leary dijo, “Este fue el hombre mas sucio, la persona mas inmoral que Yo haya conocido. Su odio por Dios, por todo lo espiritual desafiaba cualquier descripción.”

Justo antes de su ejecución, el doctor del condado le rogó a este hombre que por lo menos se arrodillara y dijera un Padre Nuestro antes de que el Jefe de la Cárcel viniera por el. El prisionero le escupió la cara al doctor.
Cuando el había sido asegurado en la silla eléctrica, el Jefe de la Cárcel le dijo, “Si tienes algo que decir, dilo ahora.” El hombre condenado empezó a blasfemar. De repente el condenado a muerte paró, y sus ojos se fijaron en la esquina del salón, y su rostro se llenó de terror absoluto. El gritó.
Volviéndose hacia el Jefe de la Cárcel, entonces dijo, “Jefe, consígame un sacerdote!”

Ahora, el Padre O’Leary había estado en el salón puesto que la ley requería que un hombre del clero estuviese presente en las ejecuciones. El sacerdote sin embargo estaba escondido detrás de unos reporteros puesto que el hombre condenado había amenazado maldecir a Dios si veía cualquier sacerdote.

El Padre O’Leary inmediatamente fue hacia el hombre condenado. El salón fue desocupado de todo el resto de gente y el sacerdote escuchó la confesión del hombre. El hombre dijo que había sido Católico, pero que se había salido de su religión cuando tenía dieciocho años debido a su vida inmoral.

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Cuando todo el mundo regresó al salón, el Jefe de la Cárcel le preguntó al sacerdote, “Que le hizo a este hombre cambiar de idea?”  “Yo no se” dijo el Padre O’Leary, “yo no le pregunté” El Jefe de la Cárcel dijo, “Bueno, yo no voy a poder dormir si no lo se” El Jefe de la Cárcel se acercó al hombre condenado y le preguntó, “Hijo, que te hizo cambiar de idea?” El prisionero respondió, “Recuerda ese hombre de raza negra, Claudio – a quien yo odiaba tanto? Pues bien, el está parado allá (el señalo), allá en la esquina. Y detrás de él con una mano sobre cada uno de sus hombros esta la Madre Santísima. Y Claudio me dijo, ‘Yo ofrecí mi muerte en unión con Cristo en la cruz por tu salvación. Ella ha obtenido este regalo para ti: el de que tu puedas ver tu lugar en el Infierno, si no te arrepientes’. Me fue mostrado mi lugar en el Infierno, y ahí fue cuando yo grité.”

Este, entonces es el poder de Nuestra Señora.
Vemos muchos paralelos entre estos hechos de la historia de Claudio Newman y el mensaje de Fátima en 1917. Hay énfasis sobre:

Confesión Sacramental,
Sagrada Comunión,
Hacer sacrificios por los pecadores,
La visión del Infierno.

“Muchas almas van al Infierno” dijo Nuestra Señora de Fátima, “porque nadie reza y hace sacrificios por ellas.”

Por John Vennari, de la edición de Marzo 2001 de “Catholic Family News.” Noticias de la Familia Católica.

Traducido por el Apostolado del Trabajo de Dios.

Coronilla a la Divina Misericordia

Publicado por meteorodeperu el 16 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, CATOLICO, Oraciones. Etiquetado: Coronilla, Divina Misericordia, Jesucristo, Oracion. Deja un comentario

Santo Rosario 5

 

Se utiliza un rosario común de cinco decenas.

Coronilla

1. Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo.

2. En la cuenta grande (del Padre Nuestro) decir:

    «Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y  la Sangre,  el Alma y la  Divinidad de Tu Amadísimo Hijo,  Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de  nuestros pecados y los del mundo entero»

3. En las cuentas pequeñas (del Ave María) decir:

   «Por Su dolorosa Pasión,
    ten misericordia de nosotros y del mundo entero.»

    Al terminar las cuentas  repite tres veces:

«Santo Dios, Santo Fuerte,
Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros y del mundo entero.»

Jaculatoria.

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como Fuente de
Misericordia para nosotros, en Ti confío.

 

Promesas del Señor Jesucristo

“A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte.” (Diario, 754)

“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando  cerca del agonizante es rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo.” (Diario, 811)

“Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz.”  (Diario, 1541).  “si lo que me pidan esté conforme con Mi voluntad” (Diario, 1731). Todo lo que es contrario a la voluntad de Dios no es bueno para el hombre, particularmente para su felicidad eterna.

Oracion a Maria para Obtener la Curacion de un Enfermo

Publicado por meteorodeperu el 15 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, CATOLICO, Oraciones. Etiquetado: Oracion, Sanacion, Virgen Maria. 1 comentario
¡Oh María, sin pecado concebida,
cuya inmensa bondad y tierna misericordia,
no excluye el alivio de este amargo fruto de la culpa,
que se llama enfermedad,
de la cual es con frecuencia víctima nuestro miserable cuerpo!
¡Oh Madre piadosa, a quien la Iglesia llama confiada
¡Salud de los enfermos!
Aquí me tenéis implorando vuestro favor.

 

Lo que tantos afligidos obtenían
por la palabra de vuestro Hijo Jesús,
obténgalo este querido enfermo, que os recomiendo,
mediante la aplicación de vuestra Medalla.
Que su eficacia,
tantas veces probada y reconocida en todo el mundo,
se manifieste una vez más:
para que cuantos seamos testigos de este nuevo favor vuestro,
podamos exclamar agradecidos:
La Medalla Milagrosa le ha curado.

El Santo Rosario

Publicado por meteorodeperu el 15 diciembre, 2012
Publicado en: Blogroll, CATOLICO, Oraciones. Etiquetado: Oracion, Sanacion, Virgen Maria. Deja un comentario

 

Santo Rosario 3

 

1.  En la cruz

      Señal de la cruz

      Credo

2 . En la cuenta grande

      Invocación al Espíritu Santo

      Acto de Contrición

      Padre Nuestro

3.  En las tres cuentas pequeñas

      Tres Ave María 

      Gloria

4.  En la Cuenta Grande

      Misterio   

      Padre Nuestro

5.  En las las 10 Cuentas pequeñas

      Diez Ave María 

      Gloria

      Jaculatoria

6.  En  la Imagen

      Salve

      Oraciones Finales

 

 

El P. Baltazar Álvarez, confesor de Santa Teresa de Jesús , fue quien introdujo en el Santo Rosario después de cada decena la bella invocación:

“María, Madre de gracia y Madre de misericordia. En la vida y en la muerte ampáranos Madre nuestra”

 

rosarioo

 

LOS MISTERIOS

Según la tradición, la reflexión de los misterios es la parte del rosario que la Virgen le explicó a Sto. Domingo con mucho cuidado. Cuando pensamos en Jesús, meditando los misterios de la revelación, profundizamos nuestra fe y valoramos lo que El ha hecho por nosotros. La mejor forma de lograr esa meditación es hacerla con Su Santísima Madre, la Virgen María. Empezamos a comprender, a la vez, el gran papel que juega María en nuestra Redención. Los misterios del rosario nos acercan más a Jesús y a María.

Los Misterios Gozosos
(lunes y sábados)

1- La Anunciación.
(Lucas 1, 30-32, 38)
 
“El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia
delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo,
a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado
Hijo del Altísimo (…). Dijo María: He aquí la esclava del Señor;
hágase en mí según tú palabra.” 

2- La Visitación (de María a su prima Santa Isabel).
(Lucas 1, 39-43)
“En aquellos días, se levanto María y se fue con prontitud a la
región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías
y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo
de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena
del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: bendita tú entre
las mujeres y bendito el fruto de tu vientre; y ¿de donde a mí
que la madre de mi Señor venga a visitarme?”

3- El Nacimiento de Jesús
(Lucas 2, 6-11)
“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí se cumplieron los días
del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en
pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el
alojamiento. Había en la misma comarca algunos pastores (…) se les
presentó el Ángel del Señor, (…)y les dijo: no temáis, pues os anuncio
una gran alegría, (…) os ha nacido (…) un salvador.”


4- La Presentación
(Lc 2, 22-25, 34-35)
“Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está
escrito en la Ley del Señor. (…) Y he aquí que había en Jerusalén un
hombre llamado Simeón que esperaba la consolación de Israel; y
estaba en él el Espíritu Santo. (…)Simeón les bendijo y dijo a María,
su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel,
y para ser señal de contradicción- ¡y a ti misma una espada te traspasará
el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos
corazones.”

5- El Niño Perdido y Hallado en el Templo
(Lc 2, 41-47)
“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. (…)
Subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los
días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres(…).
Se volvieron a Jerusalén en su busca(…). Al cabo de tres días, le
encontraron en el templo sentado en medio de los maestros,
escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban
estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.”

Los Misterios Luminosos
(jueves)

1- Su bautismo en el Jordán
(
Mt 3, 13, 16-17)
“Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él (…). Salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco
.”

2- Su autorrevelación en las bodas del Caná
(Jn
2,1-5)
“Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: No tienen vino. Jesús le responde: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los sirvientes: Haced lo que él os diga.”

3- Su Anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión
(Mc 1, 15, 21; 2,3-11; Lc 7, 47-48)
“Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva (…). [Luego] llegan a Cafarnaúm (…) y le vienen a traer a un paralítico. (…) Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo (…) y a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados
te son perdonados (…), a ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu
casa.”

 Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados,
porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona,
poco amor muestra.»  Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.»

4- Su Transfiguración
(Mt 17, 1-3, 5)
“Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. (…) [Y] una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.»

5- Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual.
(Jn, 13, 1; Mt 26, 26-29)
“Sabiendo Jesús, que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Y “mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados” .

Los Misterios Dolorosos
(martes y viernes)

1- La Agonía en el Huerto
(Lc 22, 39-46)
“Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra,” y dijo: “Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra” (Mt 26, 36-37; Lc 22, 41-44).

2- La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo
(Jn 18, 33, 19;1)
(Pilato) “volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en él (…). ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos? Ellos volvieron a gritar diciendo: ¡A ése, no; a Barrabás! (…) Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle” .

3- La Coronación de Espinas
(Mt 27, 29-30)
Los soldados “trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.”

4- Jesucristo, la cruz a cuestas y camino al Calvario.
(Mt, 27, 31; Jn 19, 17; Mc 15, 21)
“Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle”. “Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario”. “Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, (…) a que llevara su cruz.”

5- La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
(Lc 23, 33-34, 44-46; Jn 19, 33-35)
“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron. (…) Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (…). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona (…). Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu y, dicho esto, expiró.” “Como le vieron muerto, no
le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado
con una lanza y al instante salió sangre y agua.”

Los Misterios Gloriosos
(miércoles y domingo)

1- La Resurrección del Señor
(Mt 28, 5-6)
“El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos”

2- La Ascensión
(Lc 24, 50-51; Mc 16, 20)
Jesús “los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo.” Después “salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.”

3- La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés
(Hch 1, 14; 2, 1-4)
“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. (…) Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido (…) que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego
que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos
llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu les concedía expresarse”

4- La Asunción de la Virgen Santísima
(Ct 2, 10-11, 14)
“¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente! Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido. (…) Muéstrame tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y bello tu semblante.”

5 –La Coronación de la Virgen Santísima como Reina de Cielos y Tierra.
(Sal. 45, 14-15; Ap 11, 19;12, 1)
“Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados es llevada ante el rey.” Y “una gran señal apareció en el cielo; una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.”

 

CREDO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

 

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo, Tu que me aclaras todo, que iluminas todos los caminos para que yo alcance mi ideal. Tu que me das el don Divino de perdonar y olvidar el mal que me hacen y que en todos los instantes de mi vida estas conmigo. Quiero en este corto diálogo agradecerte por todo y confirmar que nunca quiero separarme de Ti, por mayor que sea la ilusión material. Deseo estar contigo y todos mis seres queridos en la gloria perpetua, Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Jesús mi Señor y redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, me pesa de corazón porque con ellos te he ofendido a ti que eres un Dios tan bueno, propongo firmemente no volver a pecar y confío que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna, Amén.

 

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

 

AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

JACULATORIAS

Puede usarse una de estas dos:

María, Madre de gracia y Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos Madre Nuestra.

Oh Mi buen Jesús, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva todas las almas al Cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia, Amén. (Oración de Fátima)

     

SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

ORACIONES FINALES

– Un Padrenuestro, Una Avemaría y Un Gloria por la intenciones del Papa.

– Consagración a la Santísima Virgen:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía! yo me ofrezco enteramente a vos y, en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, ¡oh madre de bondad!, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

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