Porque Dios no me escucha ?

•6 Enero, 2010 • Dejar un comentario

Es extraño que habiéndose comprometido Jesucristo tan a menudo y tan solemnemente a atender todos nuestros votos, la mayor parte de los cristianos se quejan todos los días de no ser escuchados. Pues, no se puede atribuir la esterilidad de nuestras oraciones a la naturaleza de los bienes que pedimos, ya que no ha exceptuado nada en sus promesas: Omnia quacumque orantes petitis credite quia accipietis. Tampoco se puede atribuir esta esterilidad a la indignidad de los que piden, pues lo ha prometido a toda clase de personas sin excepción: Omnis qui petit accipit. ¿De dónde puede venir que tantas oraciones nuestras sean rechazadas? ¿Quizás no se deba a que como la mayor parte de los hombres son igualmente insaciables e impacientes en sus deseos, hacen demandas tan excesivas o con tanta urgencia que cansan, que desagradan al Señor o por su indiscreción o por su importunidad? No, no; la única razón por la que obtenemos tan poco de Dios es porque le pedimos demasiado poco y con poca insistencia.

Es cierto que Jesucristo nos ha prometido de parte de su Padre, concedernos todo, incluso las cosas más pequeñas; pero nos ha prescrito observar un orden en todo lo que pedimos y, sin la observancia de esta regla, en vano esperaremos obtener nada. En San Mateo se nos ha dicho: Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura: Quaerite primum regnum Dei, et haec omnia adicientur vobis.

Para obtener bienes

No se os prohíbe desear las riquezas, y todo lo que es necesario para vivir, incluso para vivir bien; pero hay que desear estos bienes en su rango, y si queréis que todos vuestros deseos a este respecto se cumplan infaliblemente, pedid primero las cosas más importantes, a fin de que se añadan las pequeñas al daros las mayores.

He aquí exactamente lo que le sucedió a Salomón. Dios le había dado la libertad de pedir todo lo que quisiera, él le suplicó de concederle la sabiduría, que necesitaba para cumplir santamente con sus deberes de la realeza. No hizo ninguna mención de los tesoros ni de la gloria del mundo; creyó que haciéndole Dios una oferta tan ventajosa tendría la ocasión de obtener bienes considerables. Su prudencia le mereció en seguida lo que pedía e incluso lo que no pedía. Quia postulasti verbum hoc, et non petisti tibi dies multos nec divitas…, eccefeci tibi secundum sermones tuos: Te concedo de gusto esta sabiduría porque me la has pedido, pero no dejaré de colmarte de años, de honores y de riquezas, porque no me has pedido nada de todo esto: Sed et haec quae non postulasti, divitas scilicet et gloriam.

Si este es el orden que Dios observa en la distribución de sus gracias, no nos debemos extrañar que hasta ahora hayamos orado sin éxito. Os confieso que a menudo estoy lleno de compasión cuando veo la diligencia de ciertas personas, que distribuyen limosnas, que hacen promesa de peregrinaciones y ayunos, que interesan hasta a los ministros del altar para el éxito de sus empresas temporales. ¡Hombres ciegos, temo que roguéis y que hagáis rogar en vano! Hay que hacer estas ofrendas, estas promesas de ayunos y peregrinaciones, para obtener de Dios una entera reforma de vuestras costumbres, para obtener la paciencia cristiana, el desprecio del mundo, el desapego de las creaturas; tras estos primeros pasos de un celo regulado, hubierais podido hacer oraciones por el restablecimiento de vuestra salud y por el progreso de vuestros negocios; Dios hubiera escuchado estas oraciones, o mejor, las hubiera prevenido y se hubiera contentado de conocer vuestros deseos para cumplirlos.

Sin estas gracias primeras, todo lo demás podría ser perjudicial y de ordinario así es; he aquí por qué somos rechazados. Murmuramos, acusamos al Cielo de dureza, de poca fidelidad en sus promesas. Pero nuestro Dios es un padre lleno de bondad, que prefiere sufrir nuestras quejas y nuestras murmuraciones, antes que apaciguarlas con presentes que nos serían funestos.

Para apartar los males

Lo que he dicho de los bienes, lo digo también de los males de que deseamos vernos libres. Alguien dirá que él no suspira por una gran fortuna, que se contentaría con salir de esta extrema indigencia en la que sus desgracias lo han reducido; deja la gloria y la alta reputación para los que la ansían, desearía tan sólo evitar el oprobio en que le sumergen las calumnias de sus enemigos; en fin, puede pasarse de los placeres, pero sufre dolores que no puede soportar; desde hace tiempo está rogando, pide al Señor con insistencia a ver si quiere suavizarlos; pero le encuentra inexorable. No me sorprende; tenéis males secretos muchos mayores que los males de que os quejáis, sin embargo son males de los que no pedís ser librados; si para conseguirlo hubierais hecho la mitad de las oraciones que habéis hecho para ser curados de los males exteriores, haría ya mucho tiempo que hubierais sido librados de los unos y de los otros. La pobreza os sirve para mantener en humildad a vuestro espíritu, orgulloso por naturaleza; el apego extremo que tenéis por el mundo os hace necesarias estas medicinas que os afligen; en vosotros las enfermedades son como un dique contra la inclinación que tenéis por el placer, contra esta pendiente que os arrastraría a mil desgracias. El descargaros de estas cruces, no sería amaros, sino odiaros cruelmente, a no ser que os concedan las virtudes que no tenéis. Si el Señor os viera con cierto deseo de estas virtudes, os las concedería sin dilación y no sería necesario pedir el resto.

No se pide bastante

Ved cómo por no pedir bastante, no recibimos nada, porque Dios no podría limitar su liberalidad a pequeños objetos, sin perjudicarnos a nosotros mismos. Os ruego observéis que no digo que no se puedan pedir prosperidades temporales sin ofenderle, y pedir ser liberados de las cruces bajo las que gemimos; sé que para rectificar las oraciones por las que se solicita este tipo de gracias basta con pedirlas con las condición de que no sean contrarias ni a la gloria de Dios, ni a nuestra propia salvación; pero como es difícil que sea glorioso a Dios el escucharos o útil para vosotros, si no aspiráis a mayores dones, os digo que en tanto os contentéis con poco, corréis el riesgo de no obtener nada.

¿Queréis que os dé un buen método para pedir la felicidad incluso temporal, método capaz de forzar a Dios para que os escuche? Decidle de todo corazón: Dios mío, dadme tantas riquezas que mi corazón sea satisfecho o inspiradme un desprecio tan grande que no las desee más; libradme de la pobreza o hacédmela tan amable que la prefiera a todos los tesoros de la tierra; que cesen estos dolores, o lo que será aún más glorioso para Vos, haced que cambien en delicias para mí y que lejos de afligirme y de turbar la paz de mi alma lleguen a ser, a su vez, la fuente más dulce de alegría. Podéis descargarme de la cruz; podéis dejármela, sin que sienta el peso. Podéis extinguir el fuego que me quema; podéis hacer, que en lugar de apagarlo para que no me queme, me sirva de refrigerio, como lo fue para los jóvenes hebreos en el horno de Babilonia. Os pido lo uno o lo otro. ¿Qué importa el modo como yo sea feliz? Si lo soy por la posesión de los bienes terrestres, os daré eternas acciones de gracias; si lo soy por la privación de estos mismos bienes, será un prodigio que dará más gloria a vuestro nombre y yo estaré aún más reconocido.

He aquí una oración digna de ser ofrecida a Dios por un verdadero cristiano. Cuando roguéis de este modo, ¿sabéis cuál es el efecto de vuestros votos? En el primer lugar estaréis contento suceda lo que suceda; ¿acaso desean otra cosa los que están deseosos de bienes temporales que estar contentos? En segundo lugar, no solamente no obtendréis infaliblemente una de las dos cosas que habéis pedido, sino que ordinariamente obtendréis las dos. Dios os concederá el disfrute de las riquezas, y para que las poseáis sin apego y sin peligro, os inspirará a la vez un desprecio saludable. Pondrá fin a vuestros dolores, y además os dejará una sed ardiente que os dará el mérito de la paciencia, sin que sufráis. En una palabra, os hará felices en esta vida y temiendo que vuestra dicha no os corrompa, os hará conocer y sentir la vanidad. ¿Se puede desear algo más ventajoso? Nada, sin duda. Pero como una ventaja tan preciosa es digna de ser pedida, acordaos también que merece ser pedida con insistencia. Pues la razón por la que se obtiene tan poco, no es solamente porque se pide poco, es también porque, se pida poco o mucho, no se pide bastante.

Perseverancia en la oración

¿Queréis que todas vuestras oraciones sean eficaces infaliblemente? ¿Queréis forzar a Dios a satisfacer todos vuestros deseos? En primer lugar os digo que no hay que cansarse de orar. Los que se cansan después de haber rogado durante un tiempo, carecen de humildad o de confianza; y de este modo no merecen ser escuchados. Parece como si pretendierais que se os obedezca al momento vuestra oración como si fuera un mandato; ¿no sabéis que Dios resiste a los soberbios y que se complace en los humildes? ¿Qué? ¿Acaso vuestro orgullo no os permite sufrir que os hagan volver más de una vez para la misma cosa? Es tener muy poca confianza en la bondad de Dios el desesperar tan pronto, el tomar las menores dilaciones por rechazos absolutos.

Cuando se concibe verdaderamente hasta dónde llega la bondad de Dios, jamás se cree uno rechazado, jamás se podría creer que desee quitarnos toda esperanza. Pienso, lo confieso, que cuando veo que más me hace insistir Dios en pedir una misma gracia, más siento crecer en mí la esperanza de obtenerla; nunca creo que mi oración haya sido rechazada, hasta que me doy cuenta que he dejado de orar; cuando tras un año de solicitaciones, me encuentro en tanto fervor como tenía al principio, no dudo del cumplimiento de mis deseos; y lejos de perder valor después de tan larga espera, creo tener motivo para regocijarme, porque estoy persuadido que seré tanto más satisfecho cuanto más largo tiempo se me haya dejado rogar. Si mis primeras instancias hubieran sido totalmente inútiles, jamás hubiera reiterado los mismos votos, mi esperanza no se hubiera sostenido; ya que mi asiduidad no ha cesado, es una razón para mí el creer que seré pagado liberalmente.

En efecto, la conversión de San Agustín no fue concedida a Santa Mónica hasta después de dieciséis años de lágrimas; pero también fue una conversión incomparablemente más perfecta que la que había pedido. Todos sus deseos se limitaban a ver reducida la incontinencia de este joven en los límites del matrimonio, y tuvo el placer de verle abrazar los más elevados consejos de castidad evangélica. Había deseado solamente que se bautizara, que fuera cristiano, y ella le vio elevado al sacerdocio, a la dignidad episcopal.

En fin, ella sólo pedía a Dios verle salir de la herejía e hizo Dios de él la columna de la Iglesia y el azote de los herejes de su tiempo. Si después de un año o dos de oraciones, esta piadosa madre se hubiera desanimado, si después de diez o doce años, viendo que el mal crecía cada día, que este hijo desgraciado se comprometía cada día en nuevos errores, en nuevos excesos, que a la impureza había añadido la avaricia y la ambición; si lo hubiera abandonado todo entonces por desesperación, ¡cuál hubiera sido su ilusión! ¿Qué agravio no hubiera hecho a su hijo? ¡De qué consolación no se hubiera privado ella misma! ¡De qué tesoro no hubiera frustrado a su siglo y a todos los siglos venideros!

Una confianza obstinada

Para terminar, me dirijo a aquellas personas que veo inclinadas a los pies del altar, para obtener estas preciosas gracias que Dios tiene tanta complacencia en vernos pedir. Almas dichosas, a quienes Dios da a conocer la vanidad de las cosas mundanas, almas que gemís bajo el yugo de vuestras pasiones y que rogáis para ser librados de ellas, almas fervientes que estáis inflamadas del deseo de amar a Dios y de servirle como los santos le han servido y usted que solicita la conversión de este marido, de esta persona querida, no os canséis de rogar, sed constantes, sed infatigables en vuestras peticiones; si se os rechazan hoy, mañana lo obtendréis todo; si no obtenéis nada este año, el año próximo os será más favorable; sin embargo, no penséis que vuestros afanes sean inútiles: Se lleva la cuenta de todos vuestros suspiros, recibiréis en proporción al tiempo que hayáis empleado en rogar; se os está amasando un tesoro que os colmará de una sola vez, que excederá a todos vuestros deseos.

Es necesario descubriros hasta el fin los resortes secretos de la Providencia: La negativa que recibís ahora no es más que un fingimiento del que Dios se sirve para inflamar más vuestro fervor. Ved cómo obra respecto a la Cananea, cómo rehúsa verla y oírla, cómo la trata de extranjera y más duramente aún. ¿No diréis que la importunidad de esta mujer le irrita más y más? Sin embargo, dentro de Él, la admira y está encantado de su confianza y de su humildad; y por esto la rechaza. ¡Oh clemencia disfrazada, que toma la máscara de la crueldad, con qué ternura rechazas a los que más quieres escuchar! Guardaros de dejaros sorprender; al contrario, urgid tanto más cuanto más os parezca que sois rechazados.

Haced como la Cananea, servíos contra Dios mismo de las razones que pueda tener para rechazaros. Es cierto debéis decir, que favorecerme sería dar a los perros el pan de los hijos, no merezco la gracia que pido, pero tampoco pretendo que se me conceda por mis méritos, es por los méritos de mi amable Redentor. Sí, Señor, debéis temer que haya más consideración a mi indignidad que a vuestra promesa, y que queriendo hacerme justicia os engañéis a vos mismo. Si fuera más digno de vuestros beneficios, os sería menos glorioso el hacerme partícipe de ellos. No es justo hacer favores a un ingrato; ¡oh, Señor!, no es vuestra justicia lo que yo imploro, sino vuestra misericordia. ¡Mantén tu ánimo! Dichoso de ti que has comenzado a luchar tan bien contra Dios; no le dejes tranquilo; le agrada la violencia que le hacéis, quiere ser vencido. Haceos notar por vuestra importunidad, haced ver en vosotros un milagro de constancia; forzad a Dios a dejar el disfraz y a deciros con admiración; Magna est fides tua, fiat tibi sicut vis: Grande es tu fe; confieso que no puedo resistirte más; vete, tendrás lo que deseas, tanto en esta vida como en la otra.

 

Dios nos ama y comprende

•30 Octubre, 2009 • Dejar un comentario

Dios nos ama a pesar de todo lo incredulos que somos, a pesar de lo mal que nos comportamos con El, pues Dios es mucho mas que amor, es el Padre que  lo tenemos ahi siempre presente en las adversidades.

Muchas veces  nosotros nos sentimos incomprendidos y abandonados por Dios, y creemos que estamos solos, y aun asi no nos damos cuenta del gran amor de Dios, los problemas y las circunstancias no vuelven ciegos y necios.

FE-EN-JESUS

“Deja la puerta de tu corazon abierta, permite que Dios ingrese en tu corazon”

 

No hay casa ni puerta que a veces no quede abierta

Me llamo Edgar y siempre me he considerado un hombre afortunado. De mi matrimonio he tenido la fortuna de tener tres hijos que son la alegría y el regocijo de la casa. El más grande, Germán, de 17 años es todo un hombre a pesar de su corta edad. Responsable a carta cabal, alegre, dinámico, líder en sus grupos, y para completar el verso, bien parecido, muy masculino. Las chamaquitas no cesaban de llamar por teléfono. Pero un día, salió de campamento con sus compañeros de grupo y allá se sintió enfermo. Sus compañeros creyeron que era algo pasajero, dada su fuerte condición física y su juventud, pero bruscamente comenzó con un fuerte dolor de cabeza, rigidez de la nuca, pronto le llegó la fiebre y nauseas, y vómito que no le paraba. Me lo trajeron prácticamente inconciente. Así ingresó al hospital. No reaccionaba. Nosotros estábamos inconsolables, no podíamos soportar que el mejor de nuestros hijos de pronto se viera apartado de nuestro lado. Y mi rabia llegó al culmen cuando el doctor pretendió que firmara por la donación de órganos de mi hijo en caso de que falleciera. Me pareció monstruoso lo que el doctor me proponía, y lleno de coraje me dirigí a la iglesia más cercana, porque yo quería gritarle a Dios su ingratitud y decirle que si no le dolía ver a esta familia destrozada.

Cuando llegué, proclamaban algo que aún en ese momento me pareció absurdo. Hablaban de Abraham, que en su ancianidad y teniendo a su único hijo como sostén, Dios se lo pedía en sacrificio. Eso era insoportable. ¿Qué Dios no fue nunca papá? ¿Qué no sabrá lo que significa ver a un hijo a punto de morir? En eso estaba cuando oí también del viaje de Cristo a una montaña donde quería mostrar a sus apóstoles cómo se las gastaba, transfigurándose delante de sus discípulos, de una manera desacostumbrada en él. Parece que en ese momento aparecieron dos personajes misteriosos muertos siglos antes, y hablaban con Jesús precisamente de su pasión, de su cruz y de su muerte. ¡Bonita conversación! pensé yo. ¿Qué no habría otra cosa más interesante de la que pudieran platicar? Y más asombro me causó escuchar que en ese momento una nube envolvió a Cristo y a sus misteriosos personajes, escuchándose una voz desde lo alto: “Este es mi Hijo amado, Escúchenlo” y todavía alcancé a escuchar que Cristo le pidió a sus apóstoles que no contaran su visión hasta que él resucitara de entre los muertos.

Esto motivó en mí una profunda reflexión. Yo iba con la idea de mentarle la madre a Dios si hubiera necesidad, pero entendí en ese momento que también Jesús había padecido, y medité entonces que el Buen Padre Dios estaría apenado y acongojado cuando le mataron a su Hijo. Y él sólo tenía uno. Comprendí el dolor que lo embargaría, pero comprendí el sacrificio de Cristo por todos los hombres. Comprendí entonces que el Buen Padre Dios sí entendía mi dolor. Regresé al hospital y casi con amor firmé el documento con el que accedía a donar los órganos de mi hijo, pues entendí que era una donación que beneficiaría a varias gentes y que de alguna manera prolongaría la vida de mi hijo.

Cuando parecía que todo estaba perdido, mis otros dos hijos pidieron permiso para cantarle al oído, acompañados de la guitarra de Germán, un canto que a mi hijo le gustaba cantar en todas las ocasiones en que estábamos juntos: “Nadie te ama como yo”. Todos llorábamos de emoción y aquél canto se convirtió en una oración. Para sorpresa de todos, con el canto, Germán comenzó a dar señales de vida, y cuando el canto terminaba, Germán abrió los ojos por primera vez, con lágrimas que se sentía que venían de muy adentro, lágrimas de agradecimiento por el don de la vida. Él se recuperó casi en su totalidad, y ahora participa además en las actividades de nuestra parroquia. Así es de bueno el Señor con nosotros.

Un testimonio del Padre Alberto Ramírez Mozqueda

El Señor de los Milagros, historia y fotos

•29 Octubre, 2009 • 3 comentarios

La fe hacia el Señor de los Milagros es inmensa  en el mes de octubre, conocido en Peru como el mes morado,  ha traspasado fronteras  y  la procesion como acto de fe  se lleva a cabo en mas de 50 paises;  en Lima se realizan una serie  de homenajes en cada punto que recorre el anda del Señor, pues recorre iglesias, hospitales e instituciones publicas y privadas, homenajeado incluso por las autoridades del Peru como el Presidente de la Republica, el Alcalde, El Arzobispo; en el mes de octubre el anda del Señor hace 6 recorridos los cuales duran practicamente un dia completo, esta anda es llevada por los cargadores llamadas cuadrillas las cuales son muchisimas y se turnan en cada parada que hace la procesion.

HISTORIA

A mediados del siglo XVII, Lima, una ciudad que hoy alberga más de 7 millones de habitantes, cobijaba apenas unas 35,000 personas; cantidad que se iría incrementando progresivamente por el arribo de miles de variopintos personajes empujados por las noticias de una prosperidad fácil de alcanzar en la capital.

La mayor parte de estos inmigrantes provenían de la costa atlántica del Africa Occidental, en ese entonces ocupada por colonizadores portugueses. Estos grupos se dividían en castas como la de los Congos, Mantengas, Bozales, Cambundas, Misangas, Mozambiques, Terranovas, Carabelíes, Lúcumos, Minas y Angolas.
Estos últimos estaban reunidos en cofradías que adoraban distintas imágenes o santos de su devoción. Esos actos religiosos les recordaban su libertad y cantaban nostálgicamente en su lengua original canciones de sus antepasados; también se ocupaban de la atención a los enfermos y aseguraban a sus miembros un entierro decente mediante pequeñas cuotas de los cófrades.

Por el año de 1650, los negros angolas se agremiaron y constituyeron la cofradía en la zona de Pachacamilla, lugar que anteriormente había sido habitado por indios venidos de la zona de Pachacamác, y donde actualmente se ubican la iglesia y el monasterio de las Nazarenas y el local de la Hermandad del Señor de los Milagros. Las condiciones en las que vivían eran de una pobreza absoluta.

En la sede de la cofradía se levantaban grandes paredes de adobe; en una de éstas, ubicada en un ambiente donde se reunían los negros a diario, uno de los angola plasmó la imagen de Cristo en la cruz. La imagen fue pintada al temple y fue hecha con un profundo sentimiento de fe y devoción a la altísima representación del Redentor.

Fue un 13 de noviembre de 1655, a las 2:45 de la tarde, cuando un terrible y destructor terremoto estremeció Lima y Callao, tirando abajo las iglesias y sepultando mansiones, dejando tras de sí miles de muertos y damnificados. El sismo afectó la “zona de Pachacamilla” y las viviendas de los angola se precipitaron al suelo; todas las paredes del local de la cofradía se cayeron, produciéndose entonces el milagro: el débil muro de adobes donde se erguía la imagen del Cristo crucificado quedó intacto, sin ningún tipo de resquebrajamiento.

Debido a los daños ocurridos, los angola se mudaron a otro lugar dejando en el más absoluto abandono la pared con la sagrada imagen. Aunque hay otras versiones que dicen que los negros angola se habían retirado del lugar antes del sismo, lo cierto es que después de la catástrofe, casi toda la población limeña se entregó por entero a las plegarias, cánticos y rezos en las derruidas calles y plazas de la Capital, intentando pedir perdón por sus pecados y rogando que no se produzca otro fenómeno de la misma naturaleza.

Pasaron 15 años y un vecino de la parroquia de San Sebastián, Antonio León, encontró la imagen abandonada y comenzó a venerarla. Según los relatos de la época, León fue el primero que se preocupó por arreglar la ermita, sin imaginar que a partir de entonces crecería el culto y la devoción al sagrado Cristo de Pachacamilla.

Esta valoración hacia la imagen se vio fortalecida por un hecho grandioso en la vida de Antonio León pues -según cuentan- éste padecía de constantes y espantosos dolores de cabeza debido a un tumor maligno que los médicos, hasta ese momento, no habían logrado curar. Fue entonces cuando Antonio acudió a la imagen y postrándose frente a ella, imploró al Cristo crucificado que remediara su mal, deseo que le fue conferido acabando así su desesperado tormento. Nace entonces en él una más firme convicción religiosa que difundió entre todos sus conocidos lo que causó que en pocas semanas el culto creciera.

Entre los creyentes predominaba la gente de color, quienes iniciaron las reuniones los viernes en la noche, y alumbrados por las llamas de sus ceras, llevaban modestas flores, perfumando el ambiente con el sahumerio; todos al unísono entonaban fervorosas plegarias y cánticos al son de arpas, cajones y vihuelas.

Empero, dado que la gente acudía en masa a estas reuniones atraída más por la novedad que por la devoción, muchas veces se produjeron hechos de índole distinta a las prácticas religiosas y católicas, por lo que las autoridades civiles y eclesiásticas prohibieron las reuniones en la “zona de Pachacamilla” y ordenaron borrar la imagen del Santo Cristo y de los demás santos que hubieran.

Dicha orden se cumplió entre el 6 y 13 de setiembre de l671 por una comitiva especial -compuesta por el promotor fiscal del Arzobispado, un notario, un indio pintor de “brocha gorda” y el capitán de la guardia del Virrey, Don Pedro Balcázar- escoltada por dos escuadras de soldados en caso se produjesen desmanes por la cantidad de vecinos y curiosos que rodeaban el lugar.

Cuentan que al subir el pintor la escalera para borrar la imagen, empezó a sentir temblores y escalofríos, teniendo que ser atendido de inmediato para proseguir con su labor. Al reaccionar intentó nuevamente subir y borrar la imagen pero fue tanta la impresión causada que bajó raudamente y se alejó asustado del lugar sin culminar con la tarea encomendada.

Un segundo hombre, un soldado de Balcázar, de ánimo más templado, subió pero bajó rápidamente, explicando luego que cuando estuvo frente a la imagen vio que se ponía más bella y que la corona se tornaba verde; por esa razón no cumplió la orden dada.

Ante la insistencia de las autoridades por desaparecer la imagen, la gente manifestó su disgusto y comenzó a protestar con airadas voces y actitudes amenazantes que obligaron a retirarse a la comitiva. Pronto, el Virrey se enteró de los acontecimientos y reflexionando sobre las posibles consecuencias si persistía en borrar la imagen, mandó revocar la orden y acordó que en ese lugar se le rindiera culto y veneración a la portentosa imagen.

El 14 de setiembre de 1671 se ofició la primera misa ante el crucificado de Pachacamilla, fecha que coincide con la exaltación de la Santísima Cruz. Conforme avanzaban los días los devotos aumentaban en forma considerable.
Venían de lejos en piadosa plegaria y mística romería, comenzando a denominarlo “El Santo Cristo de los Milagros o de las Maravillas”.

Sin embargo la ira de Dios no se calmaba y volvió a manifestarse en octubre de 1687, cuando un maremoto arrasó con el Callao y parte de Lima y derribó la capilla edificada en honor de la imagen de Cristo, quedando erguida solamente la pared con la imagen dibujada del Señor crucificado.

Tan terrible designio originó que se confeccionara una copia al óleo de la imagen y que, por primera vez, saliera en andas por las calles del barrio de Pachacamilla, estableciéndose que a partir de ese momento la procesión tuviese lugar los días 18 y 19 de octubre de cada año.

 

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por las calles de Lima

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Iglesia las Nazarenas  – Lima

 

señor de los milagros 2

un poema por Nicomedes Santa Cruz

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en plena procesion

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 en la Plaza Mayor de Lima 

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en plena noche limeña 

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en el interior de la Iglesia de las Nazarenas, al fondo el muro original

señor de los milagros 1 copy

El Exito en la Vida, casualidad o premeditado ?

•6 Septiembre, 2009 • 1 comentario

 

 

El éxito en la vida no está en vencer siempre,

sino en no desanimarse nunca.

Jamás el éxito llega sin haberlo planificado,

llega con muchas caídas en ese largo

recorrido de constancia y trabajo.

 

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Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy

cerca del camino se encontraba un saltamontes.

Hacia dónde te diriges? le preguntó. Sin dejar de caminar,

la oruga contestó: Tuve un sueño anoche: soñé que desde la

punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó

lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo. Sorprendido, el

saltamontes dijo mientras su amigo se alejaba; debes estar

loco!, cómo podrás llegar hasta aquel lugar?, Tu una simple

oruga !  Una piedra será una montaña, un pequeño charco un

mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

  

Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó, su diminuto

cuerpo no dejó de moverse.

De pronto se oyó la voz de un escarabajo: Hacia dónde te

diriges con tanto empeño? Sudando ya el gusanito, le dijo

jadeante: Tuve un  sueño y deseo realizarlo, subir a esa

montaña y desde ahí  contemplar todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y

luego dijo: Ni yo, con patas tan grandes, intentaría realizar

algo tan ambicioso y se quedó en el suelo tumbado de la risa

mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya

unos cuantos centímetros.

 

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor le

aconsejaron a nuestro amigo a desistir, No lo lograrás

jamás! Le dijeron, pero en su interior había un impulso que lo

obligaba a seguir. Ya agotado, sin fuerzas y a punto de

morir, decidió parar a descansar y  construir con su último

esfuerzo un lugar donde pernoctar.

“Estaré mejor”, fue lo último que dijo y murió.

 

Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos, ahí

estaba el animal más loco del pueblo, había construido como

su tumba un monumento a la insensatez, ahí estaba un duro

refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño

irrealizable.

 

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial,

todos los animales se congregaron en torno a aquello que se

había convertido en una advertencia para los atrevidos. De

pronto quedaron atónitos, aquella concha dura comenzó a

quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que

no podía ser la de la oruga que creían muerta, poco a poco,

como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron

saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante

ser que tenían frente a ellos: una mariposa, no hubo nada

que decir, todos sabían lo que pasaría, se iría volando hasta

la gran montaña y realizaría su sueño, el sueño por el que

había vivido, por el que había muerto y por el que había

vuelto a vivir, todos se habían equivocado.

 

 

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Dios nos ha creado para realizar un sueño, vivamos por el,

intentemos alcanzarlo, pongamos la vida en ello y si nos

damos cuenta que no podemos, quizá necesitemos hacer un

alto en el camino y experimentar un cambio radical en

nuestras vidas y entonces, con otro aspecto, con otras

posibilidades y con la gracia de Dios, lo lograremos.

 

 

EL ÉXITO EN LA VIDA NO SE MIDE POR LO QUE HAS

LOGRADO, SINO POR LOS OBSTÁCULOS QUE HAS

TENIDO QUE ENFRENTAR EN EL CAMINO.

  

¿ Cual es tu Cuerda ?

•4 Julio, 2009 • 3 comentarios

Que tanto confías en Dios, le tienes fe ciega a Dios ? …  a veces la desesperación puede mas que la cordura, o mas bien puede mas que nuestra propia fidelidad a Dios.

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua inicio su travesía, después de años de preparación. Pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde… Pero, obsesionado, no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo decidido a llegar a la cima.

Oscureció, la noche cayo con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires… Caía a una velocidad vertiginosa, solo podía ver veloces manchas cada vez más oscuras que se deslizaban por la misma oscuridad y sentir la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo… Y en esos angustiantes momentos, pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida; pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sintió un tirón tan fuerte que casi lo parte en dos… ¡Sí!, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedo más que gritar:

-¡Ayúdame Dios Mío… !-

De repente una voz grave y profunda le contestó desde los cielos:

-¿Que quieres que haga, Hijo Mío?-

-¡Sálvame, Dios Mío!-

-¿Realmente crees que te pueda salvar?-

-¡Por supuesto, Señor…!-

-Entonces corta la cuerda que te sostiene…-

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexiono …

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Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado fuertemente con las manos a una cuerda… ¡A TAN SÓLO DOS METROS DEL SUELO…!

¿Y tú? ¿Qué tan confiado estás de tu cuerda? ¿Porqué no la sueltas?

Las Señales de Dios ….

•30 Junio, 2009 • 5 comentarios

 

Hoy se celebra la ‘Epifanía’ del Señor. Semejante palabrita necesita explicación, ¿qué significa ‘epifanía’?: manifestación (señales de Dios ??). Eso como que suena a gente que marcha con el puño en alto gritando: ‘¡el pueblo unido jamás será vencido!’, pero ‘manifestación’ significa simplemente ‘darse a conocer’, y aunque los manifestantes suelen darse a conocer en una marcha en la que llevan pancartas y gritan consignas, en el caso de Dios, cuando Él se manifiesta, más bien quienes se tienen que poner en marcha somos nosotros, pues Dios se manifiesta para ponernos en movimiento, para hacernos avanzar en nuestra vida espiritual. Ahí tenemos el caso de los magos o sabios de Oriente: Si Dios puso una estrella en su horizonte fue para que ellos se lanzaron a seguirla…

Así pues, hoy celebramos las manifestaciones de Dios y nos podríamos preguntar de qué maneras se manifiesta Dios. Desde luego sabemos que a través de Su Palabra, a través de la Iglesia, a través de los Sacramentos -signos sensibles de Su amor-, a través de la comunidad, etc. pero ¿sabemos descubrir cómo se manifiesta en nuestra vida cotidiana, ahí en donde vivimos, laboramos, descansamos y trajinamos todos los días?

Dice el Señor a través del profeta Isaías: “Me hice el encontradizo a quienes no preguntaban por Mí; me he dejado hallar de quienes no me buscaban. Dije: ‘Aquí estoy, aquí estoy’ a gente que no invocaba Mi nombre.” (Is 65, 1). ¿Te imaginas? Esto quiere decir que Dios te está haciendo señas a ti, que se la pasa diciéndote. ‘¡hey, aquí estoy!’ para ver si adviertes Su presencia, que es un Enamorado que no se cansa de buscar el modo de llamar tu atención, pues busca conquistarte. ¿Por qué puedes pasar de largo sin darte cuenta? Probablemente porque luego de leer que Dios se les manifestó a aquellos sabios de Oriente a través de una estrella en el cielo, como que esperas que lo mismo te pase a ti, y como con tanto smog a veces no alcanzas a ver ni la luna, dices: ‘a mí Dios no me habla’, ‘nunca pone señales en mi camino’.

Estamos acostumbrados a ver ilustraciones que pintan a los sabios de Oriente caminando bajo un cielo todo negro con una sola estrellota brillando arriba del portal de Belén, pero seguramente las cosas no sucedieron así. ¿Te has puesto a pensar cómo esos sabios de Oriente habrán visto el cielo de noche sin que les estorbaran, como a nosotros, las luces de la ciudad, las nubes o la contaminación? ¡Tachonadísimo de estrellas! Pero entre todas ellas supieron descubrir aquella que era especial, aquella que Dios puso en la bóveda celeste para ellos, como señal que los guiara. ¿Cómo le hicieron?, ¿fue ‘chiripada’? ¡No! Es que estaban atentos, vigilantes, abiertos a captar e interpretar los signos de Dios en su horizonte. Pues bien, el mismo Dios que se manifestó a los sabios de Oriente se manifiesta hoy en nuestra vida, en tu vida. Pone en tu camino señales especiales. El problema es que son tan fáciles de confundir como una estrella en un cielo estrellado, tan discretas que pueden parecerte ‘coincidencias’, ‘casualidades’, cosas que de todas maneras iban a suceder…

¿Cómo saber si algo es una señal de Dios o es producto de tu imaginación? Por sus frutos. Lo que viene de Dios da siempre buenos frutos, es siempre para bien, te hace crecer en amor, en humildad, en paciencia, en capacidad de dar, de perdonar, de comprender, de tolerar, de amar. Es un ‘apapacho’ que llena tu alma de paz, de alegría, de consuelo. Te hace avanzar en tu camino de fe. Puede ser algo tan pequeñito como un rayito de sol que te dio en pleno rostro cuando andabas todo cabizbajo por la calle y te alegró la mañana; puede ser algo tan decisivo como esa oportunidad que sin esperarla te llegó y transformó tu vida…

Algo que debes saber acerca de las señales de Dios es que no suelen venir con instrucciones y mapa: ya ves que los magos tuvieron que preguntar, que de pronto como que se les perdió la estrella… El Señor no te da por adelantado todas las respuestas: sólo te garantiza acompañarte todo el trayecto e ir dándote señales de Su amor para que puedas seguir… Dependerá de ti saber reconocerlas y aceptar su invitación a caminar…

Alejandra María Sosa Elí zaga

Sube tu autoestima !!!!

•7 Diciembre, 2008 • 5 comentarios

 

EL BURRO Y EL POZO 

Un día, el burro de una campesina se cayó en un pozo. El animal oró fuertemente por horas, mientras la campesina trataba de averiguar que hacer.

Finalmente la campesina decidió que el animal ya estaba viejo, el pozo estaba seco, y necesitaba ser tapado de todas formas y que realmente no valía la pena sacar el burro. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarla. Todos tomaron una pala y empezaron a tirar tierra al pozo.

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró desconsoladamente. Luego para la sorpresa de todos, se tranquilizó. Después de unas cuantas paladas de tierra, la campesina finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio; Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble… Se sacudía la tierra y daba un paso hacia arriba… mientras los vecinos seguían echando tierra encima del animal, el se sacudía y daba un paso hacia arriba.

Pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…

La vida va a tirarte tierra, todos tipos de tierra… El truco para salirse del pozo es sacudírsela y dar un paso hacia arriba.

Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Nosotros podemos salir de los mas profundos huecos, si nunca damos nuestro brazo a torcer.

 
Querer salir :
“Sacúdete y da un paso hacia arriba…”

Recuerda las seis reglas para ser feliz:
1. Liberar el corazón del odio
2. Liberar la mente de preocupaciones
3. Vivir sencillamente
4. Dar más
5. Esperar menos
6. Tener esperanza

Un Poema para Elevar el Animo

•7 Diciembre, 2008 • 1 comentario

este es un poema para elevar el animo, sobre todo de

aquellas personas q sufren sin medir las consecuencias

guitarrista1

 

DUELE AMAR

Xenia Calles Pastor

 

 Duele amar a alguien y no ser correspondidos?

Lo que es más doloroso

es amar a alguien y nunca encontrar el valor

para decirle a esa persona lo que sientes.

 

Tal vez el destino quiere

que nosotros conozcamos

a unas cuantas personas equivocadas

antes de conocer a la persona correcta,

para que al fin cuando la conozcamos

sepamos ser agradecidos por ese

maravilloso regalo.

 

Una de las cosas más tristes de la vida

es cuando conoces a alguien

que significa todo y sólo para darte cuenta

que al final, no era para ti y lo tienes que dejar ir.

 

Cuando la puerta de la felicidad se cierra,

otra puerta se abre,

pero algunas veces

miramos tanto tiempo a aquella puerta

que se cerró,

que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.

 

Es cierto que no sabemos

lo que tenemos hasta que lo perdemos,

pero también es cierto

que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo

hasta que lo encontramos.

 

Darle a alguien todo tu amor

nunca es un seguro de

que te corresponderán,

pero no esperes que te correspondan.

Sólo espera que el amor crezca

en el corazón de la otra persona,

pero si no crece,

sé feliz porque creció en el tuyo.

 

Hay cosas que te encantaría oír

que nunca escucharás de la persona que te gustaría

que te las dijera,

pero no seas tan sordo para no oírlas

de aquel que las dice desde su corazón.

 

Nunca digas adiós

si todavía quieres tratar.

Nunca te des por vencido

si sientes que puedes seguir luchando.

Nunca le digas a una persona

que ya no la amas

si no puedes dejarla ir.

 

El amor llega a aquel

que espera,

aunque lo hallan decepcionado;

a aquel que aun cree,

aunque haya sido traicionado;

a aquel que todavía necesite amar,

aunque antes haya sido lastimado;

y a aquel que tiene el coraje y la fe

para construir la confianza de nuevo.

 

El principio del amor

es dejar que aquellos que conocemos

sean ellos mismos,

y no tratarlos de voltear con nuestra propia imagen,

porque entonces solo amaremos

el reflejo de nosotros mismos en ellos.

 

No vayas por el exterior,

este te puede engañar;

no vayas por las riquezas

porque aun eso se pierde;

ve por alguien que te haga sonreír,

porque toma tan solo una sonrisa

para hacer que un día oscuro brille.

 

Espero que encuentres a aquella persona

que te haga sonreír.

Hay momentos en los que extrañas a una persona

tanto que quieres sacarla de tus sueños

y abrazarla con todas tus fuerzas.

 

Espero que sueñes con ese alguien especial.

Sueña lo que quieras soñar;

ve adonde quieras ir;

se lo que quieras ser;

porque tienes tan solo una vida

y una oportunidad

para hacer todo lo que quieras hacer.

 

Espero que tengas suficiente felicidad

para hacerte dulce; suficientes pruebas

para hacerte fuerte; suficiente dolor

para mantenerte humano;

suficiente esperanza para ser feliz

y suficiente dinero

para comprar regalos.

 

Las personas más felices

no siempre tienen lo mejor de todo;

solo sacan lo mejor de todo

lo que encuentran en su camino.

 

La felicidad espera por aquellos que lloran,

aquellos que han sido lastimados,

aquellos que buscan,

aquellos que tratan.

Porque solo ellos pueden apreciar

la importancia de las personas

que han tocado sus vidas.

 

El amor comienza con una sonrisa,

crece con un beso

y muere con una lágrima.

La brillantez del futuro

será basada en un pasado olvidado.

 

No puedes ir feliz por la vida

hasta que dejes ir tus fracasos pasados

y los dolores de tu corazón.

 

Cuando naciste,

tu llorabas y todos alrededor sonreían,

vive tu vida de forma que cuando mueras

tu sonrías, y todos alrededor lloren.!

 

Dios es Poesia !!!!

•6 Diciembre, 2008 • 1 comentario

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lo mismo, Jesús y Dios a través de la poesía 

 

 

Encuentro con Jesús

(Zaida C. de Ramón)

 

Nunca olvidaré aquel día

cuando a mi vida llegaste

en tinieblas yo me hallaba,

mas Tú mi senda alumbraste. 

Entre multitud de gente

vagaba sin esperanza

como un barco a la deriva

naufragando, iba mi alma.

 

A inquirir comencé un día

¿qué pasaba? no sabía

entre temores y dudas,

existía mas no vivía.

 

¿Qué pasa conmigo, Dios?

¿Qué es lo que me está pasando?

Quiero reír y no puedo;

siempre termino llorando."

 

"Ayúdame mi buen Dios; "

ayúdame, te lo pido

sana ya mi corazón

y llena hoy mi vacío."

 

Al momento algo ocurrió;

Su Palabra El enviaba

"Soy la luz", dijo el Señor;

por una piedra me hablaba

 

Mi corazón se alumbró;

comprendí lo que pasaba

Al instante me rendí

pues JESUS me visitaba.

 

Desde entonces soy feliz;

tengo paz y tengo gozo

si me persiguen y ofenden,

como JESUS, yo perdono.

 

Hoy oro, canto y alabo

a mi Salvador bendito

no me canso de adorar a mi Dios,

pues El lo hizo.

 

¡Gloria doy a mi Señor!

¡Gloria al Espíritu Santo!

¡Gloria al Padre que me dió

lo que yo estaba anhelando.

 

¿Quieres tú también lo mismo?

¿Ansías vivir un cambio?

Ven hoy a mi Salvador,

mi JESUS te está esperando.

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Anoche Cuando dormía

(Antonio Machado)

 

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Di: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.

anoche cuando dormia

 

 

Encontraras a Dios

(Arturo Gutiérrez Martin)

 

Dondequiera que pongas tu mirada,
dondequiera que fijes tu atención,
dondequiera que un átomo subsista,
ENCONTRARAS A DIOS. 

En las formas diversas de las nubes,
en los rayos dorados que da el sol,
en el brillo que lanzan las estrellas,
ENCONTRARAS A DIOS.

En los dulces balidos que en los prados
el rebaño da al silbo del pastor,
en los trinos cambiantes de las aves.
ENCONTRARAS A DIOS. 

En la sangre que corre por tus venas,
en la misma conciencia del tu YO,
en los propios latidos de tu pecho,
ENCONTRARAS A DIOS. 

En la santa figura de la madre
cuyo seno la vida te donó,
en la franca sonrisa de una hermana,
ENCONTRARAS A DIOS. 

En las lindas pupilas de la joven
que de amores prendió tu corazón,
en la grata visión de un ser querido,
ENCONTRARAS A DIOS.

En las horas de sombra y amargura
cuando a solas estés con tu dolor
si le buscas en la sombría noche
ENCONTRARAS A DIOS.

encontraras a dios 

 

 

Has triunfado

(Zaida C. de Ramón)

JESUS dice en su Palabra 

un dicho muy acertado:

"Yo soy el Pan de la vida,

cree en mí y serás saciado"

Como fuente de agua viva

que siempre estará saltando

es el agua que Yo doy,

" Pruébala, te la estoy dando"

Si tienes sed, ven y bebe,

dijo JESUS dando un paso

Si crees en mi Palabra

nunca vivirás frustrado.

¿Sabes lo que necesitas

para que vivas triunfando?

Es un grano de mostaza,

es la FE, mi Pueblo amado.

Si tú sabes que te amo,

que siempre estoy a tu lado

Si lo que tenía que hacer

lo hice hace 2000 años.

Derramé toda mi sangre

en la cruz, en el Calvario

para que tuvieras paz

y fueras justificado.

¿Por qué entonces te lamentas?

¿Por qué te sientes cargado?

¿Por qué no ensalzas mi Nombre

en vez de estarte quejando?

Mantén tus ojos en mí

y la FE te estaré dando

y verás que con paciencia

podrás seguir caminando.

Háblale a todos de mí,

testifica a los no salvos

Da por gracia a los demás

lo que por gracia te he dado.

Entonces tú tendrás gozo,

siempre estarás preparado

para aquel grandioso día

en que yo vendré a buscarlos.

Por eso gózate en mí;

gusta de mí, Pueblo amado,

Deléitate en mi Palabra

y confiesa que has triunfado.

triunfo en jesus

  

 

La Oveja Perdida

(Elvira Vila Massana)

Cual oveja descarriada

Huyendo de su Pastor,

Asi andaba yo alejada

Del camino del Señor.

Pero mi buen Salvador

Me miró y me vio perdida

Y vino lleno de amor

A salvarme y darme vida.

 

Con tanto amor me buscó

Mi amantísimo Pastor,

Que su sangre derramó

Por librarme del dolor.

En vez de darme castigo

Que mi culpa mereció,

Bondadoso y compasivo

En sus hombros me llevó.

Ahora que me ha salvado

Y me ha vuelto a su redil,

Soy tan feliz a su lado

Que le adoro veces mil.

Hasta que en la eterna gloria

Siempre le pueda mirar

Y cantar la dulce historia

Del que me vino a salvar.

Amigo que no eres salvo:

Jesús hoy te busca a tí;

Ven pronto, ven a su lado,

Que con El serás feliz.

oveja perdida

 

 

Lo Comprenderás después

(Zaida C. de Ramón)

Lo que no entiendes ahora

lo comprenderás después …

Mis pensamientos son altos

y mis caminos también.

Tú miras lo que está al frente;

Yo miro lo que ha de ser

Mantente firme, no dudes,

pues, mi gloria has de ver.

Confía, sé muy paciente;

no te inquietes, solo cree

que el que lo ha dicho lo hará;

nunca falla, El es fiel.

Si se embravecen las olas

y arremeten contra tí…

Si la obscuridad te cubre

y no sabes dónde ir,

No temas, tú no estás solo;

contigo siempre estaré

En esas densas tinieblas

tesoros te mostraré.

Aprovecha este momento

pues todo es para tu bien

Sacrifícame alabanza,

canta, danza, seme fiel

Que el reino es para valientes;

si crees, tú has de vencer.

Lo que no entiendes ahora,

lo comprenderás después.

descansa en jesus

  

 

Nada Te Turbe

(Santa Teresa de Jesús)

 

Nada te turbe,

Nada te espante,

Todo se pasa,

Dios no se muda,

La paciencia

Todo lo alcanza;

Quien a Dios tiene

Nada le falta:

Sólo Dios basta.

 

Eleva el pensamiento,

al cielo sube,

por nada te acongojes,

Nada te turbe.

 

A Jesucristo sigue

con pecho grande,

y, venga lo que venga,

Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?

Es gloria vana;

nada tiene de estable,

Todo se pasa.

Aspira a lo celeste,

que siempre dura;

fiel y rico en promesas,

Dios no se muda.

Ámala cual merece

Bondad inmensa;

pero no hay amor fino

Sin la paciencia.

Confianza y fe viva

mantenga el alma,

que quien cree y espera

Todo lo alcanza.

Del infierno acosado

aunque se viere,

burlará sus furores

Quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,

cruces, desgracias;

siendo Dios su tesoro,

Nada le falta.

 

Id, pues, bienes del mundo;

id, dichas vanas,

aunque todo lo pierda,

Sólo Dios basta.

jesus salva

En busca de la pareja perfecta

•4 Diciembre, 2008 • 7 comentarios

 

  

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Erase una vez una muchacha de nombre Nadia, cuya belleza atraía a todos los que la conocían. A pesar de ello, Nadia se sentía muy sola. Tras la alegría del primer encuentro con sus pretendientes, les encontraba defectos. Entonces, sentía que su amor se marchitaba y seguía anhelando su ideal de pareja perfecta.

Un día, Nadia oyó hablar de un sabio que a todos conmovía con sus palabras. Aquella noche, decidió consultarle su problema.

"Tal vez -se decía- me pondrá en el camino de ese hombre ideal que sueño".

A la mañana siguiente, llegó hasta él y, tras exponerle su mala suerte, le dijo:

- Necesito hallar la pareja perfecta. ¿Qué podéis decirme? Una persona como usted, sin duda, habrá encontrado la pareja perfecta.-

Aquel anciano, mirando a Nadia con brillo intenso en sus ojos, le dijo:

- Pasé mi juventud buscando a la mujer perfecta. En Egipto, encontré a una mujer bella e inteligente, pero era muy inconstante y egoísta. En Persia, conocí a una mujer que tenía un alma buena y generosa, pero no teníamos aficiones en común… Y así una mujer tras otra. Al principio, me parecía haber logrado "el gran encuentro", pero, pasado un tiempo, descubría que faltaba algo que mi alma anhelaba. Fueron transcurriendo los años hasta que de pronto, un día…- dijo el anciano haciendo una emocionada pausa, -la vi, resplandeciente y bella. ¡Allí estaba la mujer que yo había buscado toda mi vida!-

-¿Y qué pasó? ¿Te casaste con ella?- replicó entusiasmada la joven Nadia.

- Al final… la unión no pudo llevarse a cabo.

-¿Por qué?, ¿por qué?-

- Porque al parecer– le dijo el anciano con un gran brillo en sus ojos, -ella buscaba la pareja perfecta…